"Delectando pariterque monendo" Horacio

28 abr. 2017

Peritanda y Regla



Chipiona es un pequeño término municipal (el más occidental de la provincia de Cádiz) donde el turismo de playa y el cultivo de huertas y viñas, primero, y bajo plástico después ha ido reduciendo sus parajes naturales a un pinar y una pequeña laguna litoral rodeada de dunas. El Pinar de Peritanda, que hoy se conoce como Pinar de la Villa, se mantiene por acoger una ermita y ser lugar de romería. La Laguna de Regla, que otrora fuera una laguna litoral de 15 hectáreas hoy se ha reducido hasta en el nombre. Ya solo se le conoce como La Laguna y apenas ocupa 3.000 metros cuadrados. A pesar de todo, estos parajes merecen una visita, preferiblemente en primavera, y si ha llovido mejor.
 

 Pinar de Peritanda o Pinar de la Villa. En algún mapa también aparece como Pinar de los Majadales Bajos.


 La especie en flor que más nos llama la atención es la jara rizada (Cistus crispus).


Flores de jara rizada (Cistus crispus).
 
 En algunas flores vemos unas pequeñas abejitas que podrían ser ejemplares de Flavipanurgus venustus (Andrenidae), una abeja solitaria exclusiva de las flores de la jara rizada.


El palmito (Chamaerops humilis), la única palmera autóctona de Europa continental, es frecuente en el pinar. Antes se aprovechaba casi todo de esta planta (para cestería, para alimentación humana y alimentación animal). En la imagen vemos las flores en su "transición"para convertirse en frutos (palmichas).

Palmitos rodeados por especies alóctonas: dos especies de chumberas (Opuntias) y cañas (Arundo). 


Pequeña planta, siempre pegada al suelo: Ajuga iva var. pseudo-iva, con flores blancas (también se da con flores amarillas).


Una gran mata verde de madreselva (variedad de jardín) nos recuerda la presencia de antiguas edificaciones en el pinar. 


 Odontura aspericauda, un ortóptero verde que resalta posado en la flor de jara.



Más flores del pinar: Pulicaria odora (arnica).

 
Armeria macrophylla.

 
Silene gallica.

Paronychia echinulata.

Cerinthe major subsp. gymnandra.

 Una avispilla peluda (sin identificar) descansando sobre una flor de Galactites tomentosus.


Aunque en las fotos no se nota el pinar no está bien cuidado. Falta limpieza y cuidado.

Uno de los límites actuales del pinar coincide con la Vía Verde de la Costa Noroeste, un tramo del antiguo ferrocarril El Puerto-Sanlúcar (de 1892 a 1984).
 
He montado estas dos imágenes (ortofotos) comparativas de 1947 y actual. La línea verde recta es el trazado del ferrocarril (hoy vía verde) y he contorneado el Pinar de Peritanda, que se ha reducido en 70 años a casi la mitad. El cambio de uso de suelo agrícola (de huertos y viñas a invernaderos) es evidente. También la proliferación de núcleos de viviendas.

Dejamos el Pinar y nos vamos a la costa para ver lo que queda de la Laguna de Regla. El camaleón es la especie emblemática de esta zona de Chipiona y está presente en este reducto de litoral todavía sin urbanizar.

Accedemos por el Centro de Interpretación de la Naturaleza y el Litoral "El Camaleón".
 

 Junto al centro queda el único espacio lacustre de lo que antaño fue una laguna de más de 15 hectáreas.

No hay agua pero si humedad propicia para muchas plantas en floración primaveral. En la foto Parentucella viscosa y Bartsia trixago. Ambas especies de la misma familia: escrofularias.

Allium cf. baeticum.

 
Nos acercamos al ajo silvestre para fotografiar el caracol y aparece una araña cangrejo. Parece Misumena vatia.

Comparativa de un mapa histórico (primer tercio siglo XX) y ortofoto actual. Lo que fue Laguna de Regla hoy está urbanizado en gran parte. En azul claro he destacado la laguna actual.


Como ha llovido poco y la laguna está seca nos damos un paseo por la zona dunar de las playas Camarón y Tres Piedras.




El fuerte viento de levante de las últimas semanas ha ocultado parte de los senderos elevados habilitados para el paseo y acceso a la playa.

 Destacan sobre las dunas unas plantas casi rastreras con vistosas flores amarillas.
 
Son flores de onagra (Oenothera drummondii), una de las peores plantas invasoras litorales (de origen norteamericana). En la foto junto a dos jopos: Orobanche densiflora.

 
 Más onagra en las dunas más cercanas al mar.

Dunas fijadas por retama blanca. Hábitat ideal para el camaleón.


 Otra especie típica de arenas: Otanthus maritimus.

 Pseudorlaya pumila.
 

 
 Otro jopo junto a Echium gaditanum.

Detalle de flores de Echium gaditanum.


 En el extremo sur del cordón dunar queda un aislado "chiringuito" playero.

Un buen lugar para tomar café y volver por la playa.
 
La marea está bajando y los corrales de pesca están "apareciendo".

Los vuelvepiedras nos observan mientras pasamos cerca.

Una piedra ha quedado al descubierto y un bígaro (Littorina littorea) se desplaza hacia el agua antes de quedarse seco.

 Littorina littorea.

Una buena tarde de paseo y fotografías por los últimos rincones naturales de Chipiona.
 
Para acabar el "foto-cazador foto-cazado" (foto de Marian Pizarro).


3 abr. 2017

Manantial de Tempul y otras paradas por el Jerez rural


"En materia de urbanización ha progresado Jerez de un modo extraordinario merced a la conducción de aguas de Tempul, primera obra de esta clase realizada en España a continuación del Canal de Isabel II en Madrid; y así vemos en Jerez notablemente mejorar la vialidad de sus calles, prodigándose los jardines por las plazas y paseos, saneándose el subsuelo y purificándose el ambiente con el arbolado."

                           Ingeniero Antonio Gallegos y Sánchez (Jerez 1867-1932) (fragmento de una conferencia en el Ateneo el 16 de junio de 1901)
 
En las útimas semanas hemos asistido al IIº Encuentro sobre el Jerez Rural que organiza el Grupo de Historia, Cultura y Patrimonio Rural de Jerez y el Centro de Profesorado. Como la vez anterior hemos disfrutado de una ruta guiada por los excelentes conocedores de nuestra historia y nuestro paisaje más cercano, los profesores Agustín García Lázaro y Miguel Angel Barrones.
En esta ocasión la "estrella" de la ruta ha sido una interesante visita al Manantial de Tempul, en la Sierra de las Cabras. Hemos podido acercarnos hasta los mismos nacederos y ver las vetustas instalaciones donde se mezclan sillares de la toma de agua de época romana con las conducciones y compuertas diseñadas por los ingenieros que llevaron las aguas a Jerez en el siglo XIX. También hemos realizado otras paradas en los puentes de La Barca de la Florida, la presa de Guadalcacín y la Torre de Melgarejo. 
Y..., mientras el autocar iba cruzando campiña y montes jerezanos el amigo Agustín iba contando y cantando descripciones y textos de cuanto ibamos viendo a izquierda y derecha de la estrecha carretera.

Así amaneció este bonito sábado de primavera.

 Tras una breve parada en La Barca de la Florida nos adentramos en los montes. Arriba una imagen de archivo de la Sierra de Dos Hermanas, un lugar con historia. 


 Pasamos por las cercanías de Fuente Ymbro, donde se puede ver un árbol catalogado como singular por su tamaño: el Acebuche de los Cuquillos. Allí no pudo parar el bus. La imagen es de otra ocasión que fuimos a fotografiarlo.

Al llegar a la Sierra de las Cabras Agustín comentó el paraje de Bocalafoz y como aparece este lugar en la historia. Allí hay un puente por donde el acueducto de los Hurones salva el desnivel (foto de archivo).

Y llegamos al lugar de Tempul. Esta es la conocida fachada de acceso público a las aguas del manantial. Por este arco enrejado sale el agua sobrante hacia el cercano Majaceite embalsado.

 Allí no espera un empleado-guarda de la empresa de aguas que nos enseña todo el recinto. Lo normal es que esté cerrado por razones de higiene y salubridad.

 Pequeña cascada entre balsas. No se construyeron por capricho o para embellecimiento del lugar (aunque tiene ese efecto), sino para oxigenar y promover la decantación de estas aguas tan cálcicas y así evitar la colmatación de las conducciones.  

En las aguas saltarinas se observan muchos caracolillos negros. Posiblemente de la especie Melanopsis praemorsa, caracoles de manantial y de acequia.

Balsa de agua y la caseta de toma, que veremos después y que guarda cosas curiosas.

 Subimos por una suave pendiente flanqueada de pinos hasta los nacederos de agua.
  
La humedad del suelo y ambiental del paraje ha permitido que "brote" este llamativo hongo mixomiceto. Por su aspecto podría ser Fuligo septica o Physarum polycephalum.

Uno de los varios nacederos del manantial.

Aunque el lugar se mantiene limpio de vegetación encontramos estas ramas de Salvia con "nidos" de cigarra espumadora.

Otro hueco donde brota agua.

Vista desde el punto más alto del paraje.

Ese artilugio ubicado donde se juntan las aguas es un sensor digital de medida para conocer en todo momento el caudal del manantial.

Flor de Silene latifolia.

Uno de los brotes de agua más bajos.

Este afloramiento está protegido por una pared con pilares y cemento de época romana según estudios arqueológicos.

Vista del cauce principal por donde baja el agua a la balsa.

La cascada de aireación desde la otra orilla.

 La balsa, la cascada y la ladera norte de la Sierra de las Cabras de fondo.


 La caseta de toma de agua junto a la represa de la balsa (por donde rebosa el agua: buena señal).


La caseta de toma es el inicio de la tubería que lleva el agua a Jerez. Una placa recuerda que esta conducción mide 46,5 kilómetros.

 Estas aguas llegan a este lugar ubicado en uno de los puntos más altos de la ciudad de Jerez. El depósito de aguas de Tempul (por el origen del agua). Hace muy poco los pudimos visitar (en estas mismas Jornadas).


 Este depósito, o arca de agua, se encuentra dentro del parque Zoobotánico de Jerez.

Volvemos al manantial. Y entramos en la caseta de toma. Allí está la válvula que abre-cierra el paso de agua. Cuando es necesario se cierra para limpiar la tubería o para reparar averías.

 En un pared llaman la atención dos placas. Una, de 1886 tiene un hueco para avisar de la altura a la que tenía que estar la trampilla abierta (hay una larga regla de madera para medir). La otra placa marca la altitud de este lugar.
 
 Y ahora llega nuestra sorpresa. Nos acercamos a las paredes interiores de la caseta y vemos numerosos grafitis. Practicamente todos realizados con lápiz. Cuando nos acercamos nos llevamos la doble sorpresa de que la gran mayoría son nombres (de visitantes) con fechas del siglo XX. Más bien de la primera mitad. Algunos trazos se están perdiendo (la humedad aquí es constante) pero otros son legibles. En este sillar podemos leer (entre otros): "Pedro Rivero Dávila 2-1-26", "Mery de Llorente 20-3-934", "H. de Ridden 1-11-33", "Roque Garcia 1911", ...
 
 Sabemos, por textos de la época (hemeroteca, etc...), que el Manantial de Tempul fue de siempre un lugar histórico de visitas y excursiones. Allí se iba a beber estas limpias y frescas aguas que nunca se secan. Aunque algunas fechas y cargos también denotan el paso por Tempul en tiempos de la guerra civil y posguerra: puede que huyendo, puede que persiguiendo. En este sillar: "Juan Ruiz Pérez año 1926" y una cruz arriba; desconocemos su significado.

 Además el manantial está junto al antiguo camino (después carretera) de Jerez a Cortes. "Fernández Gao - 1910" coincide con el apellido de una antigua familia bodeguera jerezana.

"PP PAN 21.4.1935". Esta firma nos recuerda al fotógrafo y cazador (tiraba por estos pagos) jerezano José Pan Elberto, conocido entre sus amigos como Pepe Pan. Murió en 1937 con 67 años.

Algunos firmantes aprovechaban las juntas (mortero de cal) entre sillares porque esa parte de la pared es menos rugosa que la roca (calcarenita). Además estos grafitis son los que más han perdurado en el tiempo.

Más grafitis, algunos del siglo XIX: "Francisco Diaz dia 3.3.868", "Francisco Casas Mancilla 5-8-1931", "Juan Bazan Sanchez año 1901", "Sargento Periñan 30-11-36".

"Manuel Macías Galiano 7/12/1913", "José Curado 7-8-37", M. Pan 1935", "Juan Pavon-solo-1937", "Luis Charles 10/6/39", "Carme, 1898", ...

Las que mejor se distinguen: "Valdespino 27-N-33", " G.C. (guardia civil) Juan Tomas Roca 1-abril-1946", "Dñª Paca Ramos de Dueñas 26-4-1912", "Diego Gutierrez 26-4-1910", "Del Corral 8-5-26". En un lateral aparecen unas cuentas de algún visitante que (suponemos) en 1928 calculó cuantos años llevaba construida la caseta. Restó 1928 a 1886 y le salió 56. Pero no hizo bien la resta y tuvo que repetirla.

 Más nombres y apellidos (Vazquez, Zaldivar, Hidalgo, Esteve, Pomar, Mesa, Barea,...) sin fecha o ilegibles.

 Una última foto del panel más tupido de grafitis centenarios. Entre otros: "Pedro Riquelme 19 marzo 1906", " Ildefonso Muñoz ... 1902 marzo 23", "M. Diaz Cazas 19/2/910", "Felipe M.J. Pravia 1902 marzo", "Francisco Baena Salas 2-6-1907", "Jose Holgado enero 1899", "Nicolas Gago Flores octubre 1908", "Marisa Fernandez 5-3-1933", "Miguel Duran Coco 13-5-34", "Mariano Diez Hidalgo 15-1-25", "Manuel Cintado 14-8-1924", "Jose Gonzalez Pineda 19-08-1902", "Ignacio Romero 8 de enero de 1898 en coche" (suponemos que de caballos), "Enrique Lafont 3-12-915". He rescatado (a base de mucho zoom) los que mejor se ven por si alguien conoce o le suena alguno de estos nombres y fechas. 

 Represa de la balsa.

 Sobre la represa encontramos excrementos de nutria. Algún ejemplar ha subido desde el cercano río Majaceite.

 Vista hacia el arco de salida del agua sobrante.
  
Dejamos tal como estaba este magnífico manantial de Tempul que no está en el término municipal de Jerez desde 1995 (independencia de San José del Valle), aunque sigue siendo propiedad de la ciudad. 

 Antes le hacemos una foto a lo que queda de la antigua casa que se construyó junto al manantial para uso de guardería y técnicos de la conducción.

 Cruzamos la carretera y nos acercamos al Castillo de Tempul. Apenas quedan restos de muros y lienzos sobre este fantástico pitón de roca subvolcánica. Agustín nos cuenta la vasta historia de este enclave, muy ligada al manantial.
 
 En esta foto, de otra visita, se puede apreciar la roca oscura del peñón de Tempul. Es ofita, producto del magma que afloró a superficie por una grieta en la corteza terrestre.
 
 Vista desde la cumbre de Tempul con restos del muro de la torre más alta del castillo.
 
 Vistas desde el castillo del paraje que hemos visitado. A la derecha, a piedemonte, queda el Manantial de Tempul.

Vista del peñón de Tempul y abajo un muro costruido con negra roca ofítica. Es único en la provincia.

Flor de la nueza negra (Bryonia dioica).

 Siguiente parada: la presa del Embalse de Guadalcacín (el tercero de Andalucía).
 
 En este lugar Agustín nos invitó a contar a los asistentes la historia de cuando encontramos (allí cerca, en Sierra Valleja) la pieza de un altar visigodo que hoy está expuesta en el Museo de Cádiz (en la foto). Resumiendo mucho: la confundimos con un gran fósil; la entregamos en el Museo Arqueológico de Jerez; se estudió y se dató en el siglo VI como una fenestella confessionis; siendo pieza única en la península se decidió que se expusiera en el museo provincial. Para acceder al estudio arqueológico de este hallazgo clicar en este enlace.


Y después del embalse el bus fue recorriendo la Vega de Arcos hasta la Junta de los Ríos. Era tarde y no había tiempo para parar, pero sobre la marcha se explicó la historia de los puentes sobre el Guadalete y las tuberías (en arco) de conducción de agua sobre Guadalete y Majaceite. Ponemos esta foto de un paseo que hicimos por este paraje el año pasado.

Foto de 1925, poco después de la construcción de estas obras de ingeniería (novedosas en su época). Entonces se veían bien porque apenas había vegetación.


 Hoy cuesta ver los bloques donde se asientan los tubos.

Hay que acercarse mucho para ver esta curiosa obra de ingeniería. 

El año pasado subimos a ambos tubos-puente. OJO: Hay que pedir permiso para acceder a estas instalaciones.

 Y antes de la vuelta a Jerez parada en el Castillo Torre de Melgarejo, al que pudimos acercarnos gracias al permiso obtenido por los organizadores del Encuentro.


 Detalle de Torre Melgarejo.

Buena organización y magnífica información sobre los lugares visitados. Gracias por permitirnos la asistencia y esperando la próxima.
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Para acabar incluyo un "jugoso" recorte de prensa (periódico El Guadalete 28.10.1900) donde se reproduce un diálogo ocurrido en una visita (primavera de 1865) a las obras en el Manantial de Tempul entre el alcalde de Jerez, Rafael Rivero (1800-1881) promotor de la traída de aguas a la ciudad, y el ingeniero Angel Mayo, que diseñó y dirigió los trabajos:


 Este "faraónico" proyecto no se llevó a cabo. Angel Mayo murió en 1884 en un accidente ferroviario en Astorga (León). No fue esta la única ocasión que se quiso acercar Jerez al mar, o viceversa. Pero esa ya es otra historia.
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