"Delectando pariterque monendo" Horacio

22 jul. 2017

La otra cara del Peñón de Gibraltar

El Peñón de Gibraltar tiene una cara menos conocida que la que da a la Bahía de Algeciras. En su área menos habitada y más áspera, la cara oriental, guarda una serie de cuevas, el complejo Gorham, a pocos metros sobre el nivel del mar y catalogadas como Patrimonio de la Humanidad por su importancia arqueológica. Hace unos días saltaba la noticia de la aparición de un diente Neanderthal en este complejo. Y poco después, gracias a una invitación de los amigos de ASPHA (Asociación Profesional del Patrimonio Histórico-Arqueológico de Cádiz) hemos podido hacer una visita a este importante e impresionante paraje.

 Quedamos en Europa Point, el punto más meridional de Gibraltar que preside un faro y una mezquita. Desde aquí se accede andando al complejo de cuevas de Gorham.
 En pleno verano siguen en flor algunas amapolas marinas.

 Flores de amapola marina (Glaucium flavum).

Desde la carretera de Europa ya se advierten los acantilados de esta cara del Peñón.

 
 Vista del complejo Gorham desde el mar, foto de la página de turismo de Gibraltar.

Tras cruzar una zona militar, donde está prohibido hacer fotos, bajamos por una larga escalera con 345 escalones.



Fran Giles, arqueólogo e hijo de arqueólogo, será nuestro guía de lujo en esta visita.
 
Fran trabaja actualmente en este sitio arqueológico y nos pone en precedentes de lo que vamos a ver.

Cueva de Vanguard. La dejaremos para después, nos dice Fran.

Ahora toca costear subiendo y bajando por piedras hacia la cueva Gorham. Por suerte la marea no está en su máximo.





Algunos visitantes no hacen caso a la señalización. Tienen dos patas y alas.



Estratos excavados y dejados como testigos donde pueden verse herramientas de sílex y conchas que pudieron servir de alimento.

Nos adentramos en cueva Gorham.



Rastros de visitantes de épocas en que la visita a estas "cuevas del mar" era una diversión o aventura para los habitantes de Gibraltar.

Pasarelas de acceso a la zona de excavación.

En este lugar se está excavando actualmente y es donde se ha encontrado el diente de un niño Neanderthal, por tanto está protegido.

 
Nos enseñan una cabeza de un caballo pintada en este santuario neolítico.


Bajamos para salir hacia la cueva Vanguard.


Abunda sobre el suelo la pamplina de agua (Samolus valerandi) una planta semi-acuática que aquí vive del goteo continuo de agua dulce que cae del techo de la cueva.

Camino de la cueva Vanguard.

 


Cueva de Vanguard.


Otra planta que abnda al pie del acantilado es el beleño blanco, Hyoscyamus albus.


Detalle de la flor de Hyoscyamus albus.

La cueva de Vanguard (como otras del complejo) tiene una enorme duna rampante que la colmata. Esa arena lleva miles de año acumulada en la cueva. Desde época prehistórica en la que una amplia playa de arena y dunas rodeaba el Peñón.

Hueco excavado donde ha aparecido una guarida de hienas.

Rampa de acceso a la zona más alta, en excavación. La arena no se pisa para evitar deshacer los estratos temporales que dan tan valiosa información.
  
Cueva de Vamguard y mar Mediterráneo.

Acaba la interesante visita y toca subir escalones.


En los roquedos y repisas abunda la especie protegida Limonium emarginatum. Planta endémica del Estrecho de Gibraltar que tiene aquí su mayor población.

Limonium emarginatum.

Otra planta singular con una interesante población en el Peñón es Ephedra fragilis.

En esta planta vive un coleóptero exclusivo de la efedra. Es un bupréstido de colores muy llamativos (la hembra) conocido como la yamina de las efedras (Buprestis sanguinea calpetana).


Y con esta joya de insecto, para alguno de los más atractivos de la península, acabamos esta entrada. 
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Agradecer a ASPHA y a su presidenta Esperanza Mata, amiga de hace años, la invitación para poder realizar esta interesante visita al Peñón de Gibraltar.




  

4 jul. 2017

Gorafe, desierto y oasis.



"Las tierras pertenecen a sus dueños, 
pero el paisaje es de quien sabe apreciarlo".
Upton Sinclair 

Camino de Sierra de Baza no nos resistimos a un desvío al norte para conocer el Desierto de Gorafe (que paradoja: desierto al norte). Este paisaje desolado se encuentra en la amplia depresión de Guadix-Baza. Guarda parajes de singularidad geológica y arqueológica, flora y fauna de zonas áridas y algún oasis como el Balneario de Alicún que sorprende entre tanta sequedad. Una ruta perfecta para completar una jornada de viaje cruzando media Andalucía.
  

Cárcavas cortando un árido altiplano. Nuestra primera imagen al llegar al Desierto de Gorafe. El cerro que aparece en el horizonte es el Jabalcón (1.488 m.).

Hacia el norte baja el río Gor. Al fondo sierras de Cazorla y Castril.

En esta época del año hay pocas plantas verdes en Gorafe. Destacan los alcaparros (Capparis spinosa), que están llenos de estas chinches tan vistosas: Eurydema ventralis, en su coloración típica de verano.

 
Más Eurydema ventralis en un fruto o alcaparrón.

Por suerte no hace calor (como podría esperarse) pero buscamos un sitio más fresco para comer. El Balneario de Alicún (agua y vegetación) es un sitio perfecto.

Los Baños de Alicún son un auténtico oasis en el Desierto de Gorafe, conocidos desde época remota por el elevado termalismo de las aguas. La zona presenta varios manantiales dentro de un entorno sumamente desértico. Brotan a una temperatura próxima a 34 ºC y fueron declaradas de utilidad pública en 1870 y existe un hotel-balneario, piscinas, restaurantes, y demás zonas recreativas y de esparcimiento. 

El lugar tiene otro recurso digno de visita, como la espectacular y única Acequia del Toril, una antiquísima acequia elevada sobre el terreno por depósitos travertínicos generados a partir del nacimiento termal.

Esta conducción de agua provoca que podamos encontrar especies botánicas típicas de zonas húmedas que viven aquí totalmente aisladas. Como estos altos cardos: Cirsium monspessulanum subsp. ferox. Que ahora han cambiado de nombre a Cirsium valdespinulosum.

Sobre una flor de Cirsium monspessulanum subsp. ferox encontramos libando a esta Pieris rapae.

Sobre matas de Dorycnium rectum destacan bichejos como este coleóptero de élitros rojos punteados de negro. Id??

La Acequia del Toril tiene casi 3 kms de longitud y posee la particularidad de discurrir sobre un cauce natural que poco a poco, con el paso de los siglos (se dice que es la acequia más antigua del mundo) se ha autoconstruido y crecido en altura hasta formar un largo acueducto que en algunos puntos posee hasta diez metros de altura. Este curso de agua y todo su entorno está considerado como uno de los espacios de mayor interés geológico, vegetal y faunítico de la provincia de Granada (info. de la interesante web Waste magazine online).

Desde la acequia se obtiene una amplia vista de la piscina termal.

Casi a la sombra del muro de la acequia crecen grandes matas de bardana (Arctium minus), especie típica de cursos de agua que vive aquí gracias al rebose de la acequia.

Una de las enormes hojas inferiores de la bardana.

A la izq. el muro de travertino de la acequia (húmedo y con plantas colgantes) y a la dercha el roquedo natural (cárcava).

En este singular oasis se describió en 1995 una nueva especie de limonium: Limonium alicunense, como única población mundial en las paredes y entorno de esta acequia. Aparece en FVAOr pero no en Flora Ibérica porque no se actualiza desde 1993

 
 Arriba hojas basales y aquí las flores de Limonium alicunense sobre el blanco travertino de la acequia.
En algunos puntos del muro se han abierto huecos para pasar de un lado a otro de la acequia.

La acequia corre en dirección este-oeste hasta que gira bruscamente hacia el norte. Sus aguas templadas se van enfriando y bajan regando huertos para acabar en el Guadiana Menor. En la foto otro hueco en la acequia.

Vista desde la cara occidental de la acequia. Abajo el Cortijo Viejo y detrás la Serreta de Leiva.

Linum maritimum.

En los roquedos frente a la acequia lo que nos parecía de lejos un retamar resultó ser una población de Ephedra fragilis subsp. fragilis. Una planta muy primitiva que se conoce como hierba de las coyunturas por su antiguo uso medicinal. Esta planta produce efedrina, usada en catarros y congestión nasal.

Enebros de buen porte también se "agarran" a la pared del acueducto.

Otra planta en flor también querenciosa de humedad: Lysimachia ephemerum. Una planta citada en Cádiz que nunca he visto por aquí.

El enorme muro de travertino de la acequia o acueducto.

Y aquí una acequia secundaria o abandonada.

Salsola vermiculata, una planta típica de marisma y zonas húmedas salobres. Y sobre ella una  curiosa chinche que se confunde con la planta: Tarisa flavescens.

Tras varios cientos de metros el agua (por aquí ya baja a unos 20 grados) abandona la acequia y corre ladera abajo.

La acequia seca se va deteriorando por la falta de sedimentos cálcicos.

El agua baja al fondo del valle del Fardes.




Bajamos hasta el Cortijo Viejo. Una magnífica construcción abandonada que se arruina poco a poco.

Ventana de Cortijo Viejo.

Vista de la Acequia del Toril bordeando el Cerro de la Raja.

Cortijo Viejo sobre una orla de hierbas de las coyunturas.


Junto a la acequia se puede visitar una necrópolis con varios dólmenes.

Marian tomando imágenes de uno de los dólmenes más interesantes.






Bajo un bosquete de pinos crece una vigorosa población de Limonium alicunense.

Rhamnus lycioides subsp. lycioides. Un espino considerado raro en Andalucía.

Lo que en su día fue una simple acequia a nivel del suelo hoy tiene una altura que supera los diez metros en una longitud aproximada de un kilómetro y gracias a un continuo fenómeno natural de precipitacitación química. Esta formación está valorada como insólita en el mundo.

Salimos de Alicún y volvemos a los "bad-lands" del Desierto de Gorafe.


Desde una curva de la carretera (sin señalizar) podemos ver la “Discordancia de Gorafe”, una formación de gran singularidad y de gran interés geológico, y que consiste en un pliegue de terreno vertical bajo unos estratos horizontales.

Bombycilaena erecta o borra de pastor. Una planta que recuerda a la del algodón pero en miniatura.
 
Y este algondocillo que vemos en esta planta (Artemisia sp.) lo produce ella misma, es una agalla (tumor vegetal) que a su vez sirve de protección para la larva de un mosquito que se está desarrollando ahí adentro: Rhopalomyia navasi.

Cardo (sin identificar).

Crisomélidos (Cryptocephalus cf. octopunctatus) procreando.

Centaurea ornata. Muy presente en estas "malas tierras" de Gorafe.

Viviendas en cuevas, conocidas por lo lugareños como covarrones. Típicas y numerosas en la comarca.



 Asparagus horridus. Una esparraguera muy común en la vertiente mediterránea y muy raro en nuestra provincia (solo dos citas en FI).

 En torno al pueblo de Gorafe hay datados unos 270 dólmenes. lo que convierte a este municipio en el mayor parque megalítico del país. En la foto señal del dolmen nº 239 y flores de Delphinium nanum.

Elegimos la Ruta del Conquín para conocer una buena muestra de ellos.




Para acabar, entre tanta aridez destaca este Antirrhinum hispanicum, que durará poco por un visitante (oruga) que se está comiendo la flor.